¿Son realmente tan importantes?

¿Cómo ayudan a nuestros hijos y estudiantes?

Ya os adelanto que este artículo está organizado de una forma un poco especial. La 1a parte es para los adultos, la 2a está escrito para los niños/adolescentes. Son ellos quienes usan las técnicas de estudio, pues a ellos me dirijo :-). Igualmente, es bueno que los adultos también lo leáis, por supuesto, así todos tendréis la información (y que no quisiera perder lectores ja ja ja).

Además, encontraréis artículos relacionados y materiales que irán saliendo durante el mes de enero (¡ya están programados!). Es un artículo, completito, completito :-P.

 

A los adultos…

Bien, adultos. ¡Empecemos! Para poder responder a la pregunta sobre la importancia de las técnicas, primero debemos definir el concepto: las técnicas de estudio son todos los recursos, hábitos y estrategias que los estudiantes usan para aprender mediante el estudio o la realización de los ejercicios de clase. Fácil, ¿verdad? Pues la mayoría no saben usarlas, hacen una imitación barata de la técnica, sin hacerlas suyas, con lo cual no son del todo eficaces.

Desde que empieza el colegio, a los estudiantes se les exige que realicen sus tareas y aprendan conocimientos que luego deberán demostrar en los exámenes y trabajos. Para ello, los docentes les enseñan a hacer uso de la agenda, a resumir y hacer esquemas, a extraer la información más importante, etc., del mismo modo que les exigen que en casa tengan unos hábitos de estudio que les permitan seguir con el aprendizaje iniciado en el aula. En consecuencia, las técnicas de estudio permiten tener un mayor rendimiento académico.Libro sobre inclusión educativa y adaptaciones curriculares

Muy bien, aquí es cuando salta la pregunta mágica: ¿por qué los estudiantes que usan las técnicas de estudio y estudian taaaaaaaaantas horas no rinden como se espera? O lo que es peor: ¡suspenden! La razón es que tienden a imitar las técnicas tal cual se les enseña, sin hacérselas suyas. Sin modificarlas ni un ápice. Y las técnicas, igual que la receta de mamá y de la abuela, aunque la imitemos, el sabor no será el mismo (¡desengañémonos!), siempre deberemos ponerle algún ingrediente para que vuelva a ser original pero como nuestra, porque imitando, siempre nos quedará sosa”, muuuuuy sosa.

Como en la receta familiar, cuando un estudiante no rinde adecuadamente aun aplicando las técnicas, debemos invitarle a hacer la siguiente reflexión con nosotros: ¿qué técnicas utiliza? ¿Cómo las utiliza? ¿Siguen con el modelo de sentarse en el escritorio y leer, leer y leer, sin resumir ni sacar la información más importante de los textos? ¿Realmente está entendiendo lo que lee? ¿Sabe relacionarlo con su día a día? ¿Le da un sentido?… Si detectamos dificultades hay que ayudarles (sí, ayudarles activamente, por muy mayorcitos que creamos que son, con decirles que estudien más o usen técnicas no se arreglará la situación ¬¬’).

Recordad sino lo que pasará: “es que el profe me tiene manía”, “es que la asignatura es muy complicada”, “es que no dijo que tal tema y tal otro saldría”… Y entramos en una discusión sin sentido en la cual intentan justificar la diferencia entre cuando aprueban una asignatura y suspenden otra. Por cierto, aquí os dejo una estrategia que me inventé para hacerle ver a una chiquilla que su hábitos y conducta en el estudio era la que le llevaba al aprobado o al suspendido 🙂 ¡Me está funcionando muy bien!

 

Según algunos estudios, muchos estudiantes que acaban en fracaso escolar es porque no tienen hábitos ni estrategias adecuadas para hacer frente a los estudios. Esto no se aplica tanto en estudiantes con dificultades del aprendizaje o trastornos del aprendizaje porque variables más importantes como las adaptaciones metodológicas, el efecto Pigmalión, los techos de cristal, la profecía autocumplida, la detección tardía, la falta de soporte escolar, las compañías “inadecuadas”, afectación en las funciones ejecutivas, etc. que son las que les llevan al fracaso escolar:

Post Qué son las funciones ejecutivas y cómo afectan al día a día.

Tal como me pedisteis tongue-out.

(post disponible el 06/02/2020)

Post Creer en ellos: clave para su aprendizaje (efecto Pigmalión y profecía autocumplida).

Tal como me pedisteis tongue-out.

(post disponible el 14/02/2020)

De todas formas, la falta de hábitos y técnicas de estudio se observa en los estudiantes con necesidades de soporte educativo por sus dificultades derivadas de trastornos del aprendizaje, comportamiento y/o lenguaje, que se les hace realmente difícil adquirir y seguir unas estrategias, requiriendo pautas muy específicas que les ayuden a interiorizar una rutina (así que nada de decir que son vagos, que no ponen de su parte, que la familia no se implica, etc., porque es mucho más complejo y, además, la mayoría de veces ni siquiera estas son las razones de su fracaso escolar). Por ejemplo, pensemos en las habilidades de planificación y organización que, aunque parezcan simples, para muchos de estos estudiantes supone un auténtico problema usarlas. Además, no sólo se trata de planificar la semana, sino que además esta planificación afecta en lenguaje y matemáticas: ¿Cómo planifico mi redacción? ¿Cómo organizo la información de los problemas matemáticos?

Así pues, siguiendo con el ejemplo de los alumnos con TDAH, los estudios como los de Prevatt y Young (2014) demuestran que hay una correlación positiva entre la falta de hábitos de estudio y el bajo rendimiento escolar. De hecho, podríamos afirmar que incluso los estudiantes que no tienen ninguna dificultad añadida de aprendizaje, lenguaje y/o comportamiento tendrían dificultades de rendimiento escolar si no tienen hábitos ni estrategias de estudio ¡por muy desarrolladas que tengan sus capacidades!

¡Pensemos que aplicar las técnicas de estudio no sirven para augmentar las horas de estudio sino la calidad de las horas de estudio que le dedican!

 

El objetivo de las técnicas de estudio es aumentar la calidad de las horas de estudio, no la cantidad. Si no aumenta la calidad, entonces hay que cambiar de técnica o mejorar la que se está usando

Dicho esto: ¿Cuáles son los mejores hábitos para luego aplicar las técnicas de estudio para nuestros hijos/alumnos? ¿De qué dependen?

Aunque cada uno tiene que analizar qué hábitos les falta o debe terminar de desarrollar, hay unos cuantos que sí que son comunes para todos que son los que veremos a continuación. Hay un apunte adicional: en el hábito 1, los adultos debemos tener claro que las agendas son una herramienta para los estudiantes (para ELLOS, no para los adultos). Lo comento porque usar la agenda como herramienta de comunicación con el colegio, sobre todo con los estudiantes que tienen dificultades, termina por volverse una herramienta que ataca la autoestima del estudiante si no se usa de forma adecuada. Como su herramienta que es, no debe convertirse, JAMÁS, en algo que vean como malo o como una amenaza (tengo estudiantes que el primer trimestre ya han agotado las hojas de comunicación a la familia, todo son castigos y llamadas de atención). ¿Os imagináis a vuestros jefes mirando vuestras agendas y mandado notitas a casa? Si no queremos que los estudiantes vean las agendas como las enemigas, hagamos que las hagan suyas 🙂 (sino que no nos sorprenda que las agendas “desaparezcan”).

Ah… por cierto… probablemente quien está leyendo esto es un adulto… y como no me gusta nada el síndrome del azúcar (preguntar al adulto sobre algo que el niño puede decirnos aunque esté a nuestro lado o que el adulto haga algo que el niño podría hacer), los hábitos los explicaré dirigiéndome a ellos. Así pues, querido lector adulto, ¡hasta pronto! y… ¡Hola estudiante :-P! 

A los estudiantes…

Como mínimo, ¿qué hábitos de estudio tendríais que tener?

Veamos, sé que es un palo increíble pero toca ir incorporando poco a poco unos hábitos. Os aseguro que luego se os hará todo más fácil aunque al principio no lo veáis. No intentéis que os salga a la primera. Miente quien os diga lo contrario. ¡Ni los adultos conseguimos los hábitos de un día para otro! ¡Y a veces nos da pereza! Pero hay que hacer un esfuerzo, ¿verdad? ;-).

Como mínimo, deberéis tener estos 6 hábitos: 

 

        • Hábito 1: Usad correctamente la agenda: ¡cuidado! ¡Eso no quiere decir que la uséis como los adultos! La agenda es vuestra herramienta. Debéis usarla de la forma que mejor os vaya. Yo misma me estuve años intentando usarla de la forma en que los profes me decían e iba como pollo sin cabeza porque nunca sabía organizarme. Al final, la moldee como mejor me iba y ¡tachaaaaaan! ¡Adiós problema de organización! :-P. Así que, por favor, usad la agenda como mejor os vaya ¡pero usadla! Si no tenéis una forma, pedidles ayuda a los adultos :-). Y a medida que la uséis, podréis ir perfeccionando su uso. Empezad con los consejos de los adultos y, a partir de estos, vais modificando la forma de usarla :-).Recordad que la agenda sirve para que vosotros la uséis, no para que los adultos os tengan que estar controlando (tomad las riendas ¡y sed autónomos! Ahora, si no la usáis, no protestéis si os controlan, ¿eh? 😉 Están intentando ayudaros :-P). La agenda es para que os planifiquéis y organicéis las tareas y exámenes, saber cuándo debéis estudiar y todas estas cosas. Sino ya sabéis qué suele pasar: todo a última hora y a las tantas de la madrugada, con vuestros padres detrás y todos nerviosos. Mejor por orden y poco a poco. Recordad esto: un estudiante no es buen estudiante porque estudie toda la noche, el buen estudiante es aquél que se planifica y organiza y, por tanto, puede dormir las horas necesarias (8h aprox.). Y de paso, si tenéis compañeros con TDAH, Autismo o Dislexia, ayudadles, ellos tienen grandes dificultades para usar la agenda ‘O.O’.
        • Hábito 2: Id a dormir a una hora adecuada y dormid las horas suficientes: sí, esto es un hábito para el estudio porque el hecho de no dormir hace que no podáis estar bien despejados y descansados para rendir en clase el día siguiente (aunque creáis que sí, no es así, la biología no miente O.o). Luego, si no dormís en casa por la noche, os dormís en clase o por la tarde cuando deberíais estar jugando y realizando las tareas. Además, dormir las horas apropiadas es fundamental para vuestro desarrollo físico (crecer) e intelectual. De hecho, la sincronía del cerebro que se produce durante la noche (esto es asimilar lo que hemos aprendido durante el día) es algo que los científicos saben de hace tiempo pero que en estos últimos años están descubriendo cómo se produce (el Hospital Clínico de Barcelona es uno de los centros que lo estudian). Así que ya lo sabéis: ¡dormir bien para aprender mejor!

           

        • Hábito 3: Tened un sitio donde estudiar: donde sólo haya lo fundamental: el material escolar, una lámpara, la silla y la mesa bien ordenada. Así que despejar el montón de cosas que no pintan nada encima de la mesa. O, como mínimo, apartadlo mientras estudiáis :-P.

           

        • Hábito 4: La luz, siempre que sea posible, que sea natural (este hábito es más bien para los adultos, pero no está de más que lo leáis) ya que se cansa menos la vista que no con la artificial, aunque no seamos conscientes, es así. De hecho, ¿no os ha pasado nunca que os cueste enfocar “la vista” o que os piquen los ojos? ¡Pues puede ser por la falta de una buena iluminación! (y más vale arreglar esto o las ópticas estarán contentas porque necesitaremos comprar gafas o ir a regular las que ya llevemos ‘O.O’ ¡Y nada de leer a oscuras! Que luego os amorráis a los libros y a las pantallas, ¿eh? ¬¬’). En caso de que tengáis que usar una lámpara, procurad que esté en el lado contrario a la mano que usáis para escribir porque sino haréis sombra con vuestra propia mano y no os servirá de mucho la lámpara ni la luz. Además, debemos intentar que la luz no haga reflejos con el material que uséis o que la intensidad de la luz sea demasiado fuerte: por ejemplo, si estoy escribiendo en el ordenador y la luz va directamente a la pantalla hará que se refleje y no la pueda ver bien.

           

        • Hábito 5: Repasad lo que necesitáis entregar o estudiar para el próximo día antes de que os pongáis a hacer las tareas. Muchas veces las tareas más difíciles tendemos a dejarlas para más adelante aunque tengamos que entregarlas mucho antes de las que consideramos fáciles. No obstante, es recomendable que dediquemos un rato a hacer aquellas que debemos entregar antes y, si nos cansamos, hagamos unas de más fáciles y divertidas de modo que nos despejemos un poco y de paso avancemos con los ejercicios. Total, pensad que igualmente tendréis que hacer las difíciles, así que aplazarlas tampoco os salvará de hacerlas ja ja ja. Un truco: divididlas en partes más pequeñas e ir haciendo e intercalándola con otras que os sean menos pesadas.

           

        • Hábitos 6: Descansad cada 50 minutos: Las personas no podemos estar mucho tiempo concentradas, alrededor de los 50 minutos tendemos a desconcentrarnos que no significa levantarse, significa solamente que en vez de pensar en las matemáticas por un momento (aunque sea por segundos) estamos pensando en qué jugaremos mañana a la hora del patio. Hay que descansar cada hora aunque sean diez minutos para dejar que nuestra cabeza asimile lo que hemos aprendido y leído y, sobretodo, para no agobiarnos y cansarnos de estudiar. Estos minutos hay que dedicarlos a actividades que no tengan nada que ver con el estudio: mirar la tele, escuchar música, etc. ¡pero debe ser algo que luego no os impida volver a estudiar. Son 10 minutos de descanso… ¡no 3 horas! Recordad que el Time Timer os ayudará con esto:
Post sobre Time Timer

Tal como me pedisteis tongue-out.

(post disponible el 28/02/2020)

          • Hábito 7: Si tenemos varios exámenes y debemos estudiar dos asignaturas el mismo día, vale más planificar que sean dos de temática completamente distinta, por ejemplo: matemáticas y lengua. La razón es que muchas veces podemos hacernos un lío con el contenido. Por ejemplo, en Cataluña aprendemos tres lenguas catalán, castellano e inglés. El catalán y el castellano tienen mucha similitud y, la mayoría de las veces, el contenido que dan en clase es muy similar y se aprende al mismo tiempo. Esto hace que a menudo os acabéis liando y confundáis las normas de ortografía y ya no sabéis si se escribía con ABA en catalán o en castellano, o era AVA en castellano y no en catalán (terminación de verbos en ABA, AVA). Por eso, el hecho que estudiéis primero catalán y luego matemáticas, al ser dos asignaturas con contenidos muy distintos, ayudará a que no confundáis conceptos. Además evitaréis la fatiga: “¿otra vez la ortografía? ¡Esto ya lo hemos estudiado hace una hora en castellano!”.

La agenda es vuestra herramienta para la planificación y organización que hará que aumente la calidad del aprendizaje que hagáis. Dormir es fundamental para que podáis rendir bien en el colegio, aunque no os deis cuenta :-).

Estas son algunas de las estrategias y hábitos que hay que tener en cuenta. Seguramente no a todos os irá igual de bien, pero hay que ir probando métodos de estudio (unos resumen, otros hacen esquemas, otros se graban o ven imágenes…) para descubrir cuál es el mejor.

También, es cierto que muchas veces desde casa no hay el tiempo suficiente como para enseñarlo y en el colegio van avanzando, de modo que podemos plantearnos pedir ayuda a profesionales de la educación en técnicas de estudio.

Por cierto… no me puedo ir sin dejaros la guindilla del pastel. Os dejo un post con una maravillosa estrategia sobre como dejar de procrastinar. Veréis que podéis usarlo vosotros o vuestros padres (sí, cuando les veáis fregar cristales protestando es que tienen cosas importantes que hacer y están procrastinando ja ja ja).

Ahora si me despido, ¡espero que os sea útil todo esto!  

Post y Material: Hoja de control y gestión del tiempo.

Tal como me pedisteis tongue-out.

(post disponible el 20/02/2020)

Carla Salinas Martínez

Carla Salinas Martínez

Pedagoga y Mediadora